¿Puedo tuitear en la oficina?

¿Un trabajador puede tuitear o enviar un whatsapp durante su jornada laboral?. ¿Puede poner en su perfil de Facebook para qué empresa trabaja sin avisar a su jefe?.

   Estas son preguntas frecuentes en el ámbito laboral y, como siempre, la lógica empresarial tiene la respuesta. Cada compañía, apoyada por la negociación colectiva, debe marcar sus propias reglas sobre el uso de los dispositivos electrónicos. Marcar unas reglas exactas, claras y coherentes es la clave del éxito.

   Esta normativa interna ha de delimitar tanto el uso del portátil o el móvil de empresa como el de las diferentes rede sociales (Twitter, LinkedIn, Facebook, …) y ha de hacerlo tanto dentro de la jornada laboral, porque pueden afectar a la productividad y a la imagen de la compañía, como en el ámbito privado, básicamente en lo referente al uso del nombre de la empresa.

   Una encuesta de Adecco del 2016 concluyó que la cuarta parte de las compañías ya ha impuesto rectricciones a su plantilla a la hora de navergar por internet. Otro 20% tenía un protocolo sobre el email y una de cada cinco compañías admitía que la mayoría de sus trabajadores usaban las redes sociales para asuntos personales.

   El fenómeno es imparable y está obligando a las empresas a afrontar esta realidad sin una normativa legal clara. Como en tantas ocasiones, sólo nos queda esperar a que el día a día obligue al legislador a actuar.